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“ACTIVIDAD FÍSICA ELEVADA A MEDIANA EDAD PROVOCARÍA ARTROSIS”


Este estudio y otros anteriores del mismo equipo de investigadores, sugiere que el alto impacto y el peso soportado durante la actividad física podría ser peor para la salud del cartílago, por el contrario, un ejercicio de menor nivel como nadar o hacer bicicleta, podrían proteger el cartílago enfermo y prevenir al cartílago sano del desarrollo de la enfermedad

Madrid (1-12-09).- Los hombres y mujeres de mediana edad que practican una actividad física de alto nivel podrían estar dañando sus rodillas y aumentando su riesgo de artrosis, según un estudio de la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Muenster en Alemania. Los resultados de la investigación se han hecho públicos durante la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica que se celebra en Chicago (Estados Unidos).

Según explica Christoph Stehling, responsable del estudio, “nuestros datos sugieren que las personas con mayores niveles de actividad física podrían tener un mayor riesgo de desarrollar anomalías de la rodilla y por ello un mayor riesgo de desarrollar artrosis”.

En el estudio participaron 236 voluntarios asintomáticos que decían no padecer dolor de rodilla y que fueron reclutados en la Iniciativa de artrosis de los Institutos Nacionales de la Salud. Los participantes incluían a 136 mujeres y 100 hombres, de entre 45 y 55 años con un peso variado saludable. Estas personas fueron divididas en tres grupos según su nivel de actividad (bajo, medio y alto) que se estableció a través del cuestionario de la Escala de Actividad Física (EAF).

Análisis posteriores de imágenes de resonancia magnética (IRM) indicaron una relación entre los niveles de actividad física y la frecuencia y severidad de las lesiones de rodilla. Las anomalías de rodilla específicas identificadas incluían lesiones de menisco, cartílago, ligamentos y edema de médula ósea. Estas anomalías se asociaron sólo con los niveles de actividad y no con la edad o sexo.

“La prevalencia de las anomalías de rodilla aumentaban con el nivel de actividad física. Además, los defectos de cartílago diagnosticados en personas activas eran más graves”, añade Stehling. Los descubrimientos también indicaron que algunas actividades suponían un mayor riesgo de lesiones de rodilla con el paso del tiempo.

El investigador apunto que serán necesarios nuevos estudios prospectivos para evaluar la influencia de la actividad física de bajo y alto impacto en la progresión de la enfermedad.

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“ENFERMEDAD Y MODERNIDAD EN LOS POETAS MALDITOS FRANCESES”


 

Francia asistió al nacimiento de la modernidad. Y no por mera casualidad. Ella permitió el desarrollo de las ideas que hicieron posible un cambio en el pensamiento político y en la concepción del arte. Sin acercarnos a Francia no podemos observar y estudiar el fenómeno de lo “moderno”. No sólo con Francia nos basta, pero sí que nos ayuda a entender estos complejos cambios que se dieron en las sociedades más avanzadas de la época. En materia de ideas, desde el siglo XVII, y muy especialmente en Francia, la modernidad idolatraba a la razón. No en vano se convirtió en el símbolo, y se la personificó como la diosa en la época más confusa de la revolución francesa de 1789. Era la razón la que traía la autonomía del hombre. A ella se le debía la formulación de los Derechos Humanos, a la vez que asistía impávida a la triste realidad social de injusticia y desamparo de muchas personas. Esa fue la grandeza de aquella época que forzó a cambios profundos en las sociedades del momento en materia política.

Pero claro, la modernidad no sólo ha tenido vestimentas políticas. En materia artística el nacimiento de lo moderno aparece en el siglo XIX, y el poeta francés Charles Baudelaire es reconocido como su descubridor, como su padre. Utiliza el término en 1859, ya que necesitaba expresar lo que caracterizaba en aquella época al artista moderno. En un verdadero ensayo precursor sobre el problema del arte en la modernidad, Baudelaire diría en 1863 que “la modernidad es lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, que es la mitad del arte, cuya otra mitad es lo inmutable”. Continúa escribiendo que “el escritor debe reproducir la circunstancia en todo aquello que sugiera lo eterno, pues su ocupación reclama la capacidad de destilar lo eterno de lo transitorio”. De esta forma, si se pretendía destilar lo eterno desde lo transitorio, el escritor debía tener una capacidad especial como espectador capaz de traducir la vida banal y cotidiana para trasladarla al ámbito de lo válido supratemporalmente mediante parábolas, metáforas y otras formas de expresión. Lo efímero requiere la brevedad en el poema, reducirlo a apenas un apunte, e incluso en el relato, que se debe leer de corrido, sin interrupciones que distraigan la atención del lector y rompan su continuidad.

La poética de la modernidad era la del fragmento, donde se imponía el descuartizamiento de lo real para erigir, acto seguido, otra realidad con los pedazos encontrados. Charles Baudelaire reaccionó contra el romanticismo imperante en su época. Él no admitía la inspiración, ni la imaginación, ni la improvisación. En ese aspecto era un clasicista. La poesía era para él un ejercicio, un esfuerzo con trabajo sistemático, equivalente al de un paciente artesano volcado permanentemente en pulir sus versos. Hasta entonces la poesía se había centrado en lo bello, y el poeta francés pretendía demostrar que también lo feo tenía relación con lo estético. No fue causalidad que Baudelaire tradujera al poeta norteamericano Poe. Con Poe la literatura comenzó a poblarse de antihéroes, de personas que deambulaban por las calles con sus sueños rotos. Baudelaire toma de Poe el culto a la noche, el gusto por lo decadente, por la estética de lo enfermizo y lúgubre. Ambos poetas compartieron su idea del fatalismo y del sentido de irreversibilidad del destino, que son rasgos que definen también a la modernidad.

Tras Baudelaire aparece una figura trascendental para la nueva poesía moderna francesa, Verlaine. Él publicó en 1884 “Les poètes maudits” (los poetas malditos). En esa publicación hacía referencia a los rasgos de las obras de los poetas franceses Corbiére, Rimbaud y Mallarmé. Nunca supuso la trascendencia posterior que tuvo esta denominación de poetas malditos en la historia de la literatura. Con esta denominación se intentaba agrupar a todos los poetas franceses que de una forma decidida había contribuido al desarrollo de la modernidad, y que se caracterizaban no sólo por lo novedoso de sus ideas y poética, sino por su forma de estar en la vida, a contracorriente de todas las corrientes establecidas y academicistas del momento.

Es interesante señalar la relación existente entre Baudelaire y Rimbaud, posiblemente los poetas franceses más representativos de lo moderno. El famoso soneto de “Las vocales” de Rimbaud y las formulaciones estéticas y técnicas de Mallarmé (ambos poetas malditos según Verlaine), tomaron su raiz en la teoría de la imagen poética esbozada por Baudelaire. Pero es más, Verlaine, que como después veremos tuvo una importancia decisiva en la obra y vida de Rimbaud, fue reconocido por éste como el sucesor de Baudelaire. Por tanto la modernidad literaria no puede entenderse sin Baudelaire-Verlaine-Rimbaud.

Charles Baudelaire
El día 9 de abril de 1821 nace en París, en la calle Hautefeuille nº 13, Charles-Pierre Baudelaire. Su padre, Joseph Francois, era un sacerdote secularizado de amplia cultura, profesor de dibujo, pintor y jefe de despacho de la Cámara de los Pares. Él fue quien le enseñó las primeras letras. Su madre, Carolina Archimbaut-Dufais, no había cumplido los treinta años cuando él nació.

Hija de emigrantes franceses a Londres durante la revolución del 1793, enseñó inglés a su hijo. Charles realmente fue criado por Mariette, sirvienta de la familia, a la que luego inmortalizó en el poema “A la sirvienta de gran corazón que te daba celos” de su conocido poemario “Las flores del mal”. A la edad de 6 años muere su padre. Su madre cambia de domicilio y a los veinte meses de enviudar, contrae matrimonio con el comandante Jacques Aupick, vecino suyo de cuarenta años, que era oficial y que posteriormente llega a ser el general comandante de París. Su nueva situación familiar produjo un importante impacto emocional en Baudelaire, ya que él lo vivió en cierta manera como un abandono, manifestando siempre aversión por su padrastro con el que nunca llegó a trabar buenas relaciones. La familia se traslada a Lyon, y Charles inicia sus estudios en el Colegio Real de Lyon, de cuyo ambiente no guardará buen recuerdo. En 1836 su padrastro asciende a general y regresan a París. Allí el niño es internado en el Colegio Louis-le-Grand. Allí comienza a leer a Sainte-Bauve, a Chenier y a Musset, entre otros. Es expulsado del colegio, pero en agosto finalmente obtiene el titulo de bachiller superior. En 1840, con 19 años, se matricula en la Facultad de Derecho, y comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y entabla sus primeras amistades con Gustave Le Vavasseur y Ernest Prarond. También conoce a Gérard de Nerval, Theodore y a Balzac. Empieza a publicar en los periódicos en colaboración y anónimamente. Intima con Louis Menard, dedicado a la vivisección de animales y a la taxidermia.

Es en esta fase de su vida cuando vive de forma disipada, con continuos choques con la familia, consumiendo drogas, frecuentando prostíbulos, y llevando lo que se vino en llamar una vida bohemia. Mantuvo una extraña relación con una prostituta judía del Barrio Latino llamada Sarah, a la que denominaba Louche-
tte por su estrabismo, y que probablemente le contagió la sífilis al poeta. Sarah aparece en el poema “Una noche que estaba junto a una horrible judía”, en “Las flores del mal”.

La conducta desordenada del joven mueve a sus padres a intentar distanciarle de los ambientes bohemios de París. Le envían a Burdeos para que embarque en el paquebote Mares del Sur, al mando del comandante Saber, en una travesía que había de llevarle a Calcuta y que duraría dieciocho meses. En el viaje las relaciones del joven con la tripulación no son sencillas, y asustado el comandante del barco por el impacto psicológico que estaba sufriendo Charles, decide enviarlo de regreso a Francia desde la Isla Reunión.

En 1842, nuevamente en París, entabla amistad con Thèophile Gautier y Thèodor de Banville. Alcanza la mayoría de edad y percibe la herencia paterna de 75.000 francos y se independiza. Abandona el hogar familiar y se instala en un pequeño apartamento. Reanuda su vida bohemia y vuelve al ambiente de los bajos mundos.

En esta época, 1843, conoce a Jeanne Duval, actriz mulata que representaba un papel muy secundario en un bodevil del Teatro Partenón. Baudelaire la apoda la “Venus negra”, y mantiene con ella una apasionada, intensa y difícil relación sentimental. Casi con toda seguridad le transmite la sífilis, y ya enferma es retratada por Manet en un espléndido cuadro que se conserva en la actualidad en un museo de Budapest. Esta señora desempeña un papel fundamental en la vida del poeta, y probablemente podamos decir con seguridad que parte de sus mejores poemas son paradójicamente fruto de esta difícil relación. Dilapida la herencia y contrae numerosas deudas, por lo que su madre y su padrastro el general Aupick obtienen en 1844 de los tribunales que sea inhabilitado y su dinero sea administrado por su padrastro.

Charles Baudelaire colabora de forma anónima con diferentes periódicos y se dedica a la crítica artística. En esta época publica en 1846 algunos ensayos, llenos de sensibilidad y penetración, bajo el título “Los Salones”. Baudelaire escribió sus primeros poemas a la vuelta de un viaje por el Caribe. Comienza a interesarse por el pintor impresionista Edouard Manet y por la música de Wagner, de quien fue su introductor en Francia. Descubre la obra de Edgar Alan Poe, que murió poco después y a quien no pudo conocer en persona, a pesar de considerarlo su alma gemela. Poe se le asemeja y durante diecisiete años lo traduce y da a conocer en Francia. De esta forma comienza a ganarse el reconocimiento de la crítica especializada.

Conoce a Marie Daubrun, actriz del Teatro de la Gaite, y mantiene un amor platónico con ella. De la misma forma, mantiene una relación muy especial con Aglae Sabatier, asidua de los círculos literarios, a la que dedicará espléndidos poemas como “A la que es demasiado alegre”. Durante la revolución de 1848 Baudelaire es visto en las barricadas y tratando de agitar al pueblo para que fusilen a su padrastro. Escribió sus poemas más reconocidos y recogidos en el libro “Las flores del mal” con sólo 23 años. El editor le impuso este título al poemario en lugar de “Los limbos”, que era el original, y que finalmente se publicaron en junio de 1857.

Nada de lo que escribió con posterioridad superó literariamente a esta obra, que es la que más se recuerda del poeta francés Baudelaire. Inmediatamente a su publicación el gobierno francés acusa al poeta de ofender la moral pública y juzga sus poemas como obscenos. El poeta fue procesado, y la edición fue confiscada por mandato judicial. El editor y él son condenados a pagar sendas multas por ultraje a la moral pública y se le ordena la supresión de seis poemas del libro. Sólo algunos compañeros lo apoyaron como Gautier. Posteriormente es en parte restituido pero ya quedará ante el gran público identificado con la depravación y el vicio. Amargado e incomprendido, Baudelaire se aisla. En esta fase oscura y sombría de su vida obtiene la alegría a través de los escritos admirados de dos escritores que en aquella época eran desconocidos, Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine, y que posteriormente pasaron a la historia de la literatura francesa.

Es en estos años cuando cae enfermo y pasa cortas estancias con su madre en Honfleur, y en Alencon con su amigo y escritor Poulet-Malassis. En 1861 se presenta a la Academia Francesa, para de esta forma recuperar su dignidad profesional. Los académicos finalmente no lo aceptan. En 1864 viaja a Bélgica, donde vivirá dos años en Bruselas. Allí trata de ganarse la vida dictando conferencias sobre arte, pero son también un fracaso. Enfermo, arruinado y alejado de las élites intelectuales muere el 31 de agosto de 1867 a los 46 años de edad en los brazos de su madre. Fue enterrado en el cementerio de Montparnase, junto a la tumba de su padrastro, a quién siempre odió.

Póstumamente, en 1868, le publican sus “Pequeños poemas en prosa”.

En 1902 se inaugura en el cementerio donde reposan sus restos un monumento al gran poeta francés Charles Baudelaire.

Baudelarie consiguió extraer con pulcritud inusual los demonios de la condición humana, fue capaz de alcanzar lo sublime con palabras certeras y exactas. Su obra es imprescindible por todo lo que supuso de revolucionaria y adelantada en su tiempo. Casi un siglo después, en 1949, la magistratura del Sena en París concedía un curioso indulto literario a “Las flores del mal”. Los jueces pidieron perdón públicamente por las ofensas cometidas hacia uno de los mejores poetas franceses alabando su obra y reconociendo el innegable talento demostrado. Charles Baudelaire apenas pudo publicar nada en vida, siendo su obra póstuma fundamental para entender cómo sintió uno de los escritores cumbre de la literatura universal.

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“RISORGIMENTO”


Con 20 años fuí bailarín,
me reafirmé por una cultura “Beat”,
pero no eran claros,los aullidos,
de mis sentimientos homosexuales,
propios del baile,el cine o el arte…
Ya con 30 años,no sabía demasiado,
de la Sábana Santa de Jesús…
y un amigo se fué a Argentina,
pues le esperaba su amigo amado…
…Yo estuve,después,a punto de convertirme,
en un sacerdote y marchar a Turín,
y ser partidario con el tiempo del Papa…
….hacer fotografías como un “Miguel Ángel”,
en la cúpula de la capilla Sixtina.
…Intenté con el nombre de mis cuadros,
dar el sobrenombre y fama a mis poemas también,
algunos títulos aún suenan ante los más queridos,
otros aspectos más apócrifos y mediocres,
vivencias demasiado realistas ante la adversidad,
realidades nefastas van siempre por la puerta ancha…
…Mis impedimentos sujetos a la ciencia,
a la experiencia del realismo,
que a veces me ha derrumbado de cansancio.
…Pienso que es otra trayectoria real más,
muchas veces afortunadamente
me acuerdo de médicos,toda la medicina prestada,
apoyos que me devolvieron la salud,
y la confianza en toda su medida,¡cómo…!
lo que más me incomoda es seguir pensando,
solucionando este asunto u otro,propios míos,
de un análisis metódico,cognitivo para mi,
ver la realidad al fin,sin miedos,
y sin corazas creer en mi renacimiento,
en la vida en LA TIERRA,con letras de Cielo,…¡clásico!

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“MAYOR RIESGO DE DESARROLLAR CONDUCTAS AGRESIVAS”


Los niños de tres años más expuestos a la televisión tienen un mayor riesgo de desarrollar conductas agresivas, según un estudio de la Universidad del Estado de Nueva York y la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de Nueva Orleans (Estados Unidos) que se publica en la revista ‘Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine’.

Los científicos, dirigidos por Jennifer A. Manganello y Catherine A. Taylor, analizaron datos de 3.128 madres de niños nacidos desde 1998 a 2000 en 20 grandes ciudades estadounidenses para examinar las asociaciones entre la exposición a la televisión de niños y el uso de televisión en el hogar y la conducta agresiva en los niños.

Los padres fueron entrevistados en el momento de nacimiento del niño y al año y los tres años. A los tres años se les pidió que informaran sobre el tiempo que los niños pasaban viendo la televisión y el uso de la televisión en un día normal en el hogar. La agresividad también fue medida a los 3 años de edad utilizando una subescala de agresividad de 15 puntos para niños de entre dos y tres años.

Alrededor del 65 por ciento de las madres dijeron que sus hijos de 3 años veían más de dos horas al día la televisión. De media, los niños estaban expuestos a unas 5,3 horas adicionales de televisión según su uso diario en el hogar.

La exposición directa del niño a la televisión y su uso en la casa se asociaban de forma significativa con la agresividad en la infancia, después de tener en cuenta otros factores como las características parentales, familiares, del barrio y las demográficas.

Los investigadores explican que una posible explicación podría encontrarse en el ambiente parental. Los hogares con mayores tasas de uso de la televisión podrían tener menos restricciones sobre qué ven en la tele los menores, como su exposición a contenidos no regulados. El mayor uso de la televisión en el hogar podría también afectar a las actividades diarias como comer y los patrones de comunicación y podría disminuir el tiempo que emplean en otras actividades.

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“ABANDONO Y DESINTERÉS”


La Iniciativa OMS/UNICEF ‘IHAN-Iniciativa Hospital Amigo de los Niños’ fue lanzada en 1992 en la Declaración de Innocenti con el objetivo de promocionar y apoyar la lactancia materna en todo el mundo, a través del cumplimiento de “Los pasos para una lactancia feliz” y “El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos” en las maternidades. Durante estos años, la Iniciativa ha demostrado ser un arma eficaz para aumentar el inicio y la duración de la lactancia materna, y ha contribuido de esta manera a mejorar la salud del lactante y el niño pequeño.

En estos años, se han desarrollado acciones para la promoción y apoyo a la lactancia materna en las Maternidades, han surgido grupos de apoyo, y se han constituido comités de lactancia en diversas asociaciones profesionales. “Todo ello ha incidido positivamente en la mejora de las cifras de inicio de lactancia. Sin embargo, la duración media de la lactancia sigue siendo corta, hay demasiados abandonos en las primeras semanas y son muy pocas las madres que llegan a los 6 meses con lactancia materna exclusiva”, ha explicado la Dra. Maite Hernández Aguilar, miembro de la Asociación Española de Pediatría y Atención Primaria (AEPap).

Esta Iniciativa incluye los siguientes principios en su programa: ayudar a las madres y a sus familiares a tomar decisiones de forma compartida e informada; promover la excelencia en la práctica clínica basada en la evidencia; apoyar y promover la lactancia como un proceso único a través de los distintos niveles de atención; trabajar por el empoderamiento en salud de las madres y familias; promover la participación ciudadana.

Entre los motivos que intervienen en que la madre no amamante a su hijo, la doctora Aguilar ha señalado el “abandono y desinterés” por parte de la clase sanitaria, así como la “presión” de la industria provoca que se desestime la lactancia. Según indicó, muchas madres no tienen conocimientos de las consecuencias que puede tener para su hijo. “Los profesionales médicos son la principal zancadilla para que las madres amamanten”.

Además, ha destacado que se realizan una serie de rutinas sanitarias erróneas, que “no son buenas ni para la madre ni para el hijo”, y que llevan a que se produzca el denominado síndrome de la hipogalactia colectiva. “El 70 por ciento de las mujeres del mundo desarrollado no pueden dar de mamar”. Por ello, ha destacado que esta iniciativa pretende que haya una asistencia humanizada al parto y la lactancia en los hospitales, que las unidades neonatales sean de puertas abiertas, que se hagan cuidados de madre-canguro y que se fomente la lactancia materna. En este sentido, pidió que la lactancia materna sea lo normal en todos los sitios, porque “muchas madres se tienen que meter en los aseos de los lugares públicos para dar de mamar a sus hijos”.

Si la IHAN se enfrenta en las maternidades a retos como alargar los tiempos de hospitalización y el control del embarazo, en la Atención Primaria española, los principales retos son la dispersión y la escasez de recursos y las dificultades para la coordinación y homogeneización de las acciones entre niveles asistenciales. Sin embargo, “contamos con importantes fortalezas que impulsarán al éxito esta iniciativa: la cercanía ente las madres y sus familias, y el hábito de trabajo multidisciplinar en equipo y para la Comunidad”, apunta la Dra. Hernández.

Según la doctora, “esta Iniciativa nace con el fin de proporcionar al personal de salud que trabaja en el ámbito comunitario, un programa de acreditación eficaz y basado en la evidencia, que les permita y facilite la tarea de apoyar el mantenimiento y aumentar la duración de la lactancia materna”.

Los Siete Pasos
Los Siete Pasos para la promoción, la protección y el apoyo a la lactancia materna son:
-El centro de salud dispone de una Política de Lactancia Materna, escrita, adaptada a su realidad laboral y social y consensuada con profesionales y usuarios del Centro de Salud, que se pone sistemáticamente en conocimiento de todos los profesionales, voluntarios y usuarios del centro.
-El centro de salud tiene un Plan de Formación para el personal que asegura su capacitación para poner en práctica la Política de lactancia.
-El centro de salud ofrece Información a todas las Madres Embarazadas y sus familias sobre los beneficios del amamantamiento, que les permita tomar decisión informada sobre la mejor manera de alimentar a sus futuros hijos, y formación sobre los aspectos más relevantes de la lactancia, que las capacite para un mejor manejo de la misma en los primeros días tras el parto.
-El centro de salud ofrece apoyo a la Madre que amamanta en el inicio de la lactancia, asegurando que son recibidas en el centro en las primeras 48h tras el alta de la Maternidad, realizando una evaluación de la toma y ofreciendo el apoyo necesario y adecuado a sus necesidades y expectativas para el establecimiento y logro de la lactancia materna. Se establecen mecanismos para detectar madres con problemas o en riesgo de abandono precoz, o pertenecientes a grupos de riesgo, y se les ofrece ayuda y seguimiento y atención especial.
-El centro de salud ofrece el apoyo necesario a la madre que amamanta para mantener la lactancia materna exclusiva durante 6 meses y continuar amamantando hasta los 2 años, tras introducir la alimentación complementaria adecuada a partir de los 6 meses.
-El centro de salud proporciona una atmósfera receptiva y de acogida a las madres y familias de los lactantes amamantados, así como a los grupos de apoyo locales.
-El centro de salud fomenta la colaboración entre los profesionales sanitarios y la Comunidad a través de los Talleres de Lactancia y la Conexión con los Grupos de Apoyo Locales.

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“EL NOBEL STIGLITZ “LADRÓ” AL ÁRBOL EQUIVOCADO”


El malestar económico mexicano no nació con la crisis internacional del 2008. Las cosas estaban mal antes de que quebrara Lehman Brothers y se nos viniera encima el techo del vecino. El estancamiento ya estaba ahí, lo revelan los indicadores de pobreza y competitividad; el comportamiento de la inversión, extranjera y nacional; las cifras de empleo, productividad y salarios.

La crisis dio el tiro de gracia a un modelo de estancamiento con estabilidad. ¿Cómo conformarnos ante el hecho de que el mayor éxito económico del país ha sido el control de la inflación? ¿Cómo entender que el país no ha sido capaz de crear más de medio millón de empleos en ninguno de los últimos 20 años?

Podemos echarle la culpa a las hipotecas “chatarra”, a la epidemia de la influenza o a la caída de la producción petrolera. El problema es que eso nos permitiría explicar sólo una parte de lo que ha ocurrido entre finales del 2008 y el año 2009. El crecimiento mediocre empezó mucho antes de la crisis internacional actual. El PIB de México ha crecido a una de las menores tasas de América Latina desde 1990. Brasil nos rebasa por la izquierda.

Colombia, por la derecha. Chile nos pasa por arriba y Perú por abajo. Necesitamos crecer más de 7% anual para crear 1 millón de empleos al año y, además, generar los recursos para abatir la pobreza, que alcanza a 55 millones de mexicanos. Necesitamos siete por ciento, pero no hemos conseguido superar 2% promedio en los últimos 15 años.

Éramos una potencia regional indiscutida. Ahora somos un enigma: ¿por qué no crece México?, nos preguntamos los mexicanos y cuestionan los extranjeros. Tenemos recursos naturales, posición geográfica privilegiada, una base industrial importante, recursos humanos calificados, tratados comerciales con EU, Europa y Japón, además de una base cultural con personalidad y reconocimiento internacional. La respuesta requiere cónclaves de expertos en economía, finanzas, ciencias políticas, antropología, psicología social y parapsicología. No bastaría, porque la autodestrucción es uno de los grandes misterios. Es casi como preguntarse, ¿por qué Lindsay Lohan se empeña en acabar con sí misma?

Dennis Dresser habla de los centros de veto del crecimiento. Jorge Castañeda y Héctor Aguilar Camín destacan la ausencia de un proyecto nacional. Parece que las deficiencias de México han sido suficientes para compensar sus potencialidades y las ventajas del NAFTA, tal y como concluía hace un par de años Bradford de Long, número dos del Tesoro de EU en la era Clinton.

El premio Nobel Joseph Stiglitz “ladró” al árbol equivocado al criticar el desempeño del gobierno, desde que llegó el tsunami financiero llevó la discusión a un punto que puede tapar el bosque. Me explico: es súper importante el averiguar por qué México cayó más que el resto de América Latina en el primer semestre del 2009, pero es un tema menor comparado con el entender por qué México lleva años teniendo peor desempeño que la mayoría de países del continente americano. La película no comenzó con la quiebra de Lehman ni con los derivados de La Comer, sino hace varios sexenios. ¿Alguien sabe qué hemos hecho para merecer esto?

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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“LOS NIÑOS DE PICASSO”


“Los niños de Picasso”

La psicología concede cada vez más importancia a la niñez y a la adolescencia como el periodo vital del individuo en el que se perfilan conceptos, modelos, arquetipos e ideales que perdurarán el resto de su existencia. Estas épocas marcan la personalidad y llevan a cada persona por el camino de la satisfacción o de la frustración, según consiga o no acomodar los logros de su vida a esos patrones precozmente establecidos. En el caso de Pablo Ruiz Picasso, su niñez fue feliz, imaginativa y libre de otras ataduras que las necesariamente inherentes a los sistemas educativos de su tiempo. Por tanto, los analistas no se explican que sea casi imposible encontrar rasgos de felicidad en sus pinturas.

Dr. José Ignacio de Arana Amurrio. Profesor de la Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid.

Los analistas se preguntan si será posible rastrear en las biografías de los genios artísticos algún rasgo de similitud que pueda explicar, si no su eclosión, sí al menos el terreno en el que comenzó a desarrollarse esa genialidad. Seguramente la respuesta habrá de ser negativa por la misma condición humana a la que nos estamos refiriendo. Hablar de genios es hacerlo de individuos que en su modo de actuar en y sobre el mundo que los rodea, en este caso con el instrumento de la creación artística, rompen moldes preestablecidos y se separan así de lo que podríamos tener como cánones. Por lo tanto, una de las fundamentales características que los definen es precisamente su originalidad, el no parecerse a ningún otro. Cada genio es por su propia naturaleza irrepetible, por más que nunca pueda partir para su obra de la nada si no de algo preexistente a lo que sabrá cambiar con su talento, y por mucho también que luego sea imitado o hasta llegue a formar lo que se denomina “escuela”.

Sin embargo, en ocasiones, cuando repasamos entre admirados y envidiosos las vidas de esos personajes que de una forma u otra han rozado de modo mágico las nuestras, podemos encontrar algunos retazos que sugieren un cierto paralelismo que quizá no sea otra cosa que una mera casualidad, aunque algo nos dice que puede ser algo más. Es el caso de dos de estos individuos sobresalientes, separados entre sí por casi todo, el tiempo, la geografía, la historia que les tocó vivir y la actividad artística a la que se dedicaron: Mozart y Picasso. ¿Tienen algo en común el salzburgués y el malagueño aparte de haber revolucionado el uno la música y el otro la pintura, de ser dos de los encabezados más importantes de la historia del arte de todos los tiempos y, posiblemente, los dos artistas más universalmente conocidos y reconocidos no sólo por los amantes del arte sino incluso por gentes que nunca han vibrado por una melodía o por un cuadro? Pues sí, ese parangón existe.

La genialidad nació con ellos, de eso no debe caber duda, bien se considere este don un regalo de la Providencia o fruto de una afortunada conjunción de elementos bioquímicos en los genes de sus cromosomas. Pero esta circunstancia se ha dado del mismo modo en otros muchos excelsos creadores, inventores, descubridores o artífices de cualquier forma de pensamiento a lo largo de toda la historia de la humanidad; gracias a todos ellos el hombre es hoy lo que es y se ha distanciado de sus trasabuelos del hacha de sílex, aunque a veces deje aún asomar en sus ideas y sus actos el pelo de la cueva.

Tanto Pablo como Wolfgang tuvieron una suerte añadida y la aprovecharon al máximo. Ambos vinieron al mundo en el seno de familias con arraigado gusto y preclara dedicación precisamente al arte en que habrían de descollar. Los dos contaron con unos padres, Leopoldo Mozart para el músico, José Ruiz para el pintor, que eran por sí mismos estimables artistas aunque, desde luego, sin alcanzar ni de lejos la brillantez de sus hijos; pero fueron, eso sí, excelentes maestros que supieron descubrir muy pronto las cualidades de sus vástagos y las orientaron desde el primer momento para que granaran y no se desperdiciara uno solo de sus valores aún en agraz.

El padre de Mozart fue más exigente, hasta el punto de que su conducta roza, si no sobrepasa, los límites de la explotación de un niño por muy especial y extraordinario que sea éste. Con apenas cinco o seis años lo exhibía como a un mono de feria o a un prodigio de la naturaleza por los palacios y salones de la melómana Austria. Don José Ruiz, por el contrario, tuvo siempre muy clara su condición de padre junto o por encima de la de maestro.

Ambos comenzaron en sus años más infantiles a crear obras de arte imitando a otros autores, copiando modelos, de música o de dibujo, aunque ya se adivine un toque de personalidad original a edades tan tempranas. El catálogo mozartiano recoge sus cuartetos, conciertos y hasta sinfonías de niñez; la familia Ruiz Picasso recolectó y conservó los trabajos del niño y adolescente Pablo en un número superior a 2.000 que hoy forman el núcleo del museo Picasso de Barcelona. Después, su labor creativa siguió siendo frenética durante el resto de sus vidas con una notable diferencia: Mozart murió con 35 años mientras Picasso vivió hasta los 92, aunque los dos llegaron a sus últimos momentos con la partitura o el pincel entre sus manos.

Otra diferencia importante es que frente al exclusivismo de la enseñanza de Leopoldo Mozart, José Ruiz se preocupó de que aparte de lo que él le podía enseñar, su hijo se integrase en una educación artística académica en todos y cada uno de los lugares a los que la actividad profesional del padre llevó a la familia por la geografía española: Málaga, La Coruña, Barcelona. El academicismo se vería pronto desbordado por la genialidad innovadora, pero siempre se mantendría como un poso que los estudiosos de la obra del español han sabido sondear a través de su larguísima y cambiante trayectoria de estilos y maneras.

Podríamos afirmar, cotejando los primeros años de vida de estos dos singulares personajes, que la niñez de Mozart fue triste y agobiante, marcada por la omnipresencia en todos los ámbitos de la figura de un padre dominador y, diríamos en términos psicoanalíticos tan alejados de su época, castrante de la personalidad. Por el contrario, la niñez de Picasso hubo de ser feliz, imaginativa y libre de otras ataduras que las necesariamente inherentes a los sistemas educativos de su tiempo; claro que pudo encasillarse con la formación encorsetada que recibió en casa y en el colegio primero, en la Escuela de Bellas Artes más tarde; pero no lo hizo, tanto por su innata y emergente genialidad como porque su padre y el resto de la familia reconocieron y estimularon ésta. Luego voló a su aire, pero desde un principio se supo admitido y admirado en el terreno más firme que pisa un niño: el entorno familiar; allí le dieron las alas con las que luego volaría.

Y puesto que de niñez hablamos, quiero ahora acercarme a la visión que el artista tuviera y nos haya transmitido de otros niños. ¿Se transparentará algo de sus vivencias infantiles en la forma en que plasmó la figura del niño en su extensa obra? La psicología concede cada vez más importancia a la niñez y a la adolescencia como el periodo vital del individuo en el que se perfilan conceptos, modelos, arquetipos e ideales que perdurarán el resto de su existencia, marcando su personalidad y llevándole por un camino de satisfacción o de frustración según consiga o no acomodar los logros de su vida a esos patrones precozmente establecidos. La infancia es la época en que se forjan y tensan los resortes (o se cargan las baterías, si queremos utilizar un símil más moderno) que impulsarán la actividad intelectual de cada uno de nosotros. ¿Se dejarán ver esas fuentes de energía en los actos sucesivos?

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“LA LLEGADA DEL SOL NACIENTE”


 

Me gustaría algo imposible
…sol y noche…
aprovechar los rayos
distantes de mi…
tan cerca el calor inminente…
que oriente y occidente se hermanen…
tengan vivos todos los jardines…
cubiertas todas las necesidades de luz.
……………….El sol
solitario de las nubes
con surcos de firmamento y
Eternamente soportado
a través de los siglos,
iluminas todos los planetas,
calientas a los pobres
manos y mentes
en la luz de las Iglesias
entre su cortada piel
de sombras y rincones al sol,
eres primavera y verano…
otoño e invierno…siempre un Sol…
siempre estarás para mí,
nunca “moriras” sin dejar
sorpresas en nuestra Tierra y
en el mar…y
luego pensaré fuerte
en un arcoiris
en las madre selvas,
en sus flores blancas
el sol…
todo lo crea y desarrolla,
Aunque esté dentro de casa
rezaré por una larga vida
por su llegada a la mañana
por su descanso en la noche.

 

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“LA TURBA DE LA NADA””UN SUEÑO EXTENSOR”


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Me encontré con un Alfred ufano,¡sano!
ante el frío de la tarde en invierno.
Yo venía de tusar un caballo,
trasquilar sus crines,
él venía de podar la Tuya gigante,
arbusto americano,
de follaje ornamental.
¡Uf!,yo estaba cansado,
no soportaba la turba,
alterar el estado natural,
de mi vida tranquila,
me confundía y aturdía y…
Alfred siempre me irrumpía,
con su patético orgullo enaltecedor.
El exterior de la Estación estaba turbio,
la lluvia impetuosa,con viento,
creaba un ambiente sospechoso,
y mi mirada necesitaba luz,
un café y una voz perfecta…
actuar,comportarme con cariño,
con las personas…
pero con Alfred el trato era distinto,
injurioso,despectivo y terminé por ignorarlo…
su categoría social media,
de clase obrera y otras circunstancias,
mediaron un viaje sin esperanzas,
intenté dormir ya en la madrugada,
leyendo “La máscara blanca”,
en la portada,
de la que hice a lápiz,
el rostro de una mujer enigmática y…
silencioso y hierático,
fuera del tiempo,
me dejé dormir.