Publicado en Medicina

Ravel y el Bolero de ¿Alzheimer?

RAVEL Y EL BOLERO DE ¿ALZHEIMER?

Cuando se escucha el Bolero de Ravel no caben términos medios. O se detesta o se adora. Para muchos es una pieza hipnotizante, para otros es aburrida. Para unos, repetitiva; para otros, incluso erótica. Existe la anécdota de que el día de su estreno, se oyó una voz femenina entre el público que gritó: “¡Detengan a ese loco!” ¿Tenía razón la exaltada dama en pensar que lo que acababa de oír era fruto de la locura? Si se analiza la partitura del bolero, se observa que esta pieza se desarrolla sobre dos temas musicales que se repiten dieciocho veces, si bien variando la orquestación en cada una de ellas. ¿Fue esto una más de las excentricidades del autor o un signo típico de la repetición de gestos o palabras que apreciamos en los pacientes con enfermedad de Alzheimer?

Dr. Rafael Goya Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Médico en Centro de Atención Integral al Drogodependiente.

Maurice Ravel nace el 7 de marzo de 1875 en Ciboure, una pequeña localidad en el centro del País Vasco-Francés. Su madre, Marie Deluart, era vasca, procedente de una familia de pescadores y marineros. Joseph Ravel, su padre, ingeniero mecánico, era de de ascendencia franco-suiza. Ravel heredó de su padre el sentido de lo técnico, de lo matemático y de su madre el gusto por lo español.

Ambas características se pueden observar en su obra. A los pocos meses del nacimiento su padre encuentra empleo en París y la familia se traslada para vivir en Montmartre. Tres años más tarde nace su hermano Edouard que le acompañará durante toda su vida.

A los siete años, Ravel recibe sus primeras lecciones de piano, interpretando piezas junto a su padre. Ingresa a los catorce en el Conservatorio de Música de Paris. Desde sus primeros años en el conservatorio muestra un gusto especial por las nuevas experiencias. Es durante este periodo cuando hace amistad con el pianista español Ricardo Vines, que posteriormente interpretaría con frecuencia sus composiciones. En esta época Ravel estaba más interesado en tocar fuera del conservatorio que en estudiar, hasta tal punto que es expulsado por su falta de interés. Años más tarde es readmitido y recibe clases de composición con Gabriel Fauré, con el que se crea una fuerte amistad a pesar de la diferencia de edad, 40 años, que los separaba. En el Conservatorio coincide con Eric Satie, cuyo estilo, progresista para las normas musicales de la época, influye poderosamente en sus primeras composiciones. Durante este periodo, compone algunas de sus mejores y más conocidas obras como la Pavane pour une infante défunte.

Ravel era un ferviente seguidor de las modas, no solamente en cuanto a la música sino también con la ropa y el aspecto. Cuidaba meticulosamente su atuendo y portaba bigote y perilla a la moda de su tiempo. Su complejo fue siempre su corta estatura, causa por la cual no fue admitido en el servicio militar.

En 1905, Ravel abandona el conservatorio y comienza a componer numerosos trabajos, entre otros L’Heure Espagnole en 1907 y la Rapsodie Espagnole en 1907.

En esta época forma parte de un grupo de artistas e intelectuales, el Club de Los Apaches, en el que no eran admitidas mujeres. A este club pertenecían, entre otros, los compositores Erik Satie, Igor Stravinsky y Manuel de Falla, el director de los Ballets Rusos Serge Diaghilev y su amante el bailarín Nijinsky, escritores como Jean Cocteau, André Gide y Paul Valéry. Si conocemos la biografía de sus componentes es fácil suponer que fueran protagonistas de frecuentes excentricidades y escándalos en la sociedad parisina de principios del siglo XX.

Desde 1900 Ravel intentó en vano por tres veces obtener el Premio de Roma en composición. En 1905 vuelve a intentarlo siendo rechazado en la primera vuelta y recibiendo las más duras críticas de los ultraconservadores miembros del jurado por lo audaz de sus composiciones. Este hecho crea una fuerte controversia en los círculos artísticos llegando a hablarse de “el affair Ravel”. Irónicamente, este suceso da un giro a la vida del compositor que comienza la época más fructífera en cuanto a composiciones y con numerosas giras internacionales con gran éxito.

Aunque no estuvo mucho tiempo en España, su madre que había crecido en Madrid, había inculcado en Maurice su gusto por el teatro y el folclore español. Fruto de esto son sus composiciones, Rhapsodie, La Valse, y como no el Bolero.

Como ya hemos comentado, debido a su estatura es rechazado para servir en el ejercito, por lo que, durante guerra del 14 es enviado al frente de Verdum como conductor de un camión al que el compositor bautiza con el nombre de “Adelaida”.

Aquejado de disentería, Ravel vuelve a Paris con muy mal estado de salud. En 1917 muere su madre, empeorando aún más su estado de salud. En 1921, Ravel abandona la ciudad para ir a vivir a Montfort l’Amaury, pueblecito cercano a Paris, en una pequeña casa que ha comprado y donde vivirá el resto de su vida, permaneciendo soltero hasta su muerte.

En 1928, durante su visita a Estados Unidos y Canadá comienza a sufrir de insomnio, un problema que fue en aumento. Es en este año cuando compone su Bolero.

Un año antes, en 1927, a la edad de 52 años, ya comienza a mostrar afasia y ataxia, expresiones de la alteración neurológica que padecía y que afectaba sobre todo su hemisferio izquierdo. Las dos últimas creaciones de Ravel, el Bolero y Concierto para Piano para la mano izquierda, compuesto en 1930, carecen de melodía y se caracterizan por la repetición rítmica de una estrofa. Estas características las hace profundamente distintas de todas las anteriores composiciones del autor.

Existe la teoría de que la repetición del tema musical en el Bolero es un claro síntoma de perseveración, similar a la repetición de una palabra, sonido o acción como respuesta a un estímulo, característica típica en los pacientes que sufren Alzheimer u otra enfermedades degenerativas del cerebro. Sin embargo la edad temprana de aparición y el que Ravel tuviera preservadas su memoria y las habilidades sociales, van en contra de esta hipótesis. El 8 de octubre de 1932 sufre un accidente de coche que intensifica los síntomas que ya venía padeciendo. No es capaz de escribir su nombre y cada vez habla con más dificultad.

Posiblemente, según el neurólogo François Boller del Centro de Investigación Paul Broca de Paris, Ravel padecía dos alteraciones, una degeneración corticobasal que le producía la ataxia a la vez que una degeneración en el centro del lenguaje que le producía una afasia primaria progresiva. El avance de estas dos alteraciones llegaron a impedirle tocar el piano y escribir las partituras, de forma que no podía expresar su música pero sí componerla mentalmente. Recordemos el caso de Beethoven, que debido a su sordera, podía escribir sus partituras pero no oírlas.

El 19 de diciembre de 1937 es intervenido por el neurocirujano Clovis Vincent con el objetivo de extirpar un tumor que fuera la causa de los síntomas que desde hacía diez años venía padeciendo, pero se encuentra un cerebro de aspecto normal con un hemisferio izquierdo atrofiado. Después de la operación, Ravel entra en un coma profundo del que no se recupera, muriendo a las tres y media de la madrugada del 28 de diciembre a la edad de 62 años.

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